miércoles, 1 de noviembre de 2017

Y tú...¿eres?

-Nombre.
Caos.
@torbellinodemociones.

O así es como se presenta uno actualmente, ¿no? Discúlpenme aquellos mayores de 25, estoy intentando mantenerme a la moda.
Para el resto...también soy Caos (curioso, pero cierto).

- Edad.

No seré valorada por un número. Ni por uno que sitúe mi ser en una escala de valores, ni por otro que indique cuantos días pesan sobre mi espalda. Si bien es cierto que; aunque empecé a vivir mucho después de haber nacido, viví mucho y muy fuerte, y ahora tengo edad suficiente como para haber renunciado 3000 veces a todos mis sueños pero, eh, aquí sigo. 

- Haces.

Soy profesora, y lo sería mejor si no tuviese que lidiar con el síndrome de Lisa Simpson y sus consecuencias. English teacher, all levels included.
Estudio como poder recuperar y cuidar la naturaleza, esa que nos da la vida, y nos empeñamos en  asesinar continuamente.
Corro y, en relación a eso, soy verde de corazón.
Soy modelo (oioioioioiiii), pero juzguen vosotros si me merezco el título.
Escribo, no soy escritora, pero escribo.  Empecé a escribir cuando no era guay, y te miraban raro en clase si lo hacías. No soy de la época de nuevos poetas, ni lo seré. Supongo que eso me da la amargura propia de un buen escritor... o no. Lo que sí es cierto es que estoy aquí, por si alguien, algún día, considera esto digno de mención.

- Eres.

La perfecta personalización de una lucha de contrarios.
Sin confudirse, mis principios son intocables, como el valor de mis palabras cuando las dedico.

-Tú.Yo.

Mis sentimientos pertenecen a esa misma lucha de contrarios, de la que emanan y dan sentido a la mayoría de mis escritos. Mi corazón pertenece a la Luna que protege mi yo espiritual, y al corazón medio abierto que guarda lo carnal. Mis pensamientos, mis deseos van de la mano de las estrellas, de las de malta y las del cielo.
Así que no te olvides de mirarlas de vez en cuando.
Y,  M.
No creo que haya novedades al respecto.

- Objectivos.

Lo quiero TODO, y TODO lleva un tiempo conseguirlo. 
Pero lo haré. Conseguiré tatuar mi nombre en el mundo, cambiar las lentes con los que se mire, darle sentido a mis pisadas sobre la tierra.

Actualización

Por si alguien cae por aquí, y no por Instagram (pocas posibilidades I know) voy a subir lo mismo (aquí extendido) a ambas páginas. No creo que lea esto nadie nunca, pero meh, por probar.

martes, 14 de marzo de 2017

Cartas de amor

Y el significado de la Luna, que se lo pregunten a las estrellas.

sábado, 19 de noviembre de 2016

001. Hegel.


-Puedo. [tesis]
+No, no puedes. [antitesis]
-Puedo, al menos, intentarlo. [síntesis]

+ Intentarlo sí que puedes, pero no lo conseguirás. El mundo no se mueve por tus estúpidos sueños e idealizaciones. La razón es la que guía tu historia, y tu historia acabará en fracaso como no la racionalices.
Fracasarás, y otro ocupará tu lugar.
Te destruirás, e intentarás volver a construirte...pero nunca volverás al origen de lo que fuiste. Serás otro, que no mejor, simplemente diferente. Otra historia empezará, quizá demasiado tarde como para que merezca la pena ser contada, quizá demasiado tarde como para que tenga final feliz.

- Te basas en que no sigo la razón, que estoy usando solo mis sentimientos como base de mis deseos. ¿Quien dijo que no la siga? Mi razón  considera que este es mi camino, y que alejarme de él solo me llevaría a perderme.

+Sí, es tu razón subjectiva, no objectiva. ¿Acaso tú, como individuo, te crees mejor que la razón objectiva de tu familia, de la sociedad, del mundo? ¿Tan especial te consideras? Puedes darle las vueltas que quieras, todo es más que cada uno. Y uno está perdido sin ese todo al que quieres renunciar.

- No quiero renunciar al todo, lo necesito, y sé que la mía solo es una razón subjectiva. Sin embargo, si mi pasión es real, ¿como puedes decir que no es racional? ¿Cómo puedes justificar una pasión personal en una razón objectiva que no la siente?

+¿Estás seguro de que es real?

-(Dió un sorbo al té) No lo sé, pero así lo creo.

+¿Entonces? 

- La libertad es el concepto fundamental que marca mi historia, ¿no?

+Desde luego.

- Entonces tendré el valor de equivocarme. 

+ (Cogió una pasta y le dió un mordisco) Jaque mate, eh.

- (Sonrió) Eso parece.

+Espero que regreses vivo de tu equivocación.

- Y yo.

007. Soledad.

(Esto está hecho sin preparación, como prueba personal, no seáis crueles xD)

Lo había dicho miles de veces antes de cumplir la primera década. 
"Nos estamos matando." 
Pero nadie creería al niño, y mucho menos a sus palabras de voz inmadura. Solo los adultos conocían la realidad; él no sabía lo que decía.
Nunca sería demasiado tarde para que Dios les perdonase sus pecados, para salvar al mundo de su propia autodestrucción.  El egoísmo era tan fuerte que no entendían que desembocaría en un suicidio global.

El niño nunca dejó de hablar, pero sí de ser escuchado.
-Solo tú lo entiendes.- le susurró a su flor, la única que le escuchaba.

El niño ya no era tan niño (o eso decían las primeras arrugas de su rostro), y ya no podía ser escuchado. Fuese por donde fuese solo veía máquinas que, antes, ayudaban a seres que se hacían llamar humanos. Fuese por donde fuese, solo veía la más absoluta soledad. Ninguna persona, solo robots, solo los restos de una sociedad que antes había sido rica y plural. 

-Yo intenté salvarlos- le dijo a la flor- y ahora solo me quedas tú.

A veces se quedaba soñando recordando como era el calor de un abrazo, de unas palabras de alivio que calmasen su infierno interior; y solo encontraba la nada.
Suciedad, odio concentrado en un paisaje que ya nunca volvería a ser lo que era. 
Escuchaba sus propios pasos destrozando la tensión superficial del agua, creando más sobre él  mismo.
Hasta que ya no pudo más.
-Estoy solo- le dijo a la flor- solo. No quiero vivir solo.
-Estás conmigo- juró escuchar en su locura- yo no te voy a dejar. Estamos juntos en esto.
-No es suficiente.- contestó siendo consciente de su propia paranoia.

Era de noche, siempre había amado la noche. Bebió un sorbo de la última botella de whisky que le quedaba.
Otro.
Otro.
 En el bolsillo, aún guardaba las pastillas que le había recetado el médico en su adolescencia. Empezó a llenar su estómago de aquellas píldoras. 

Whisky. Pastilla.
Pastilla. Whisky.

Ya casi no notaba el peso de la soledad sobre sus hombros, incluso parecía que empezaba a sentir algo similar a la felicidad. 
Ojalá estuviese ella aquí- pensó- ojalá pudiese estar conmigo contemplando el brillo que tiene la Luna esta noche...pero no va a venir. Es una flor.

Whisky. Pastilla.

Ritmo cardíaco bajando. 



Pastilla. Whisky.


Ojos casi cerrados del todo, visión demasiado borrosa como para distinguir la figura que se acercaba corriendo.

-Huele igual que mi flor- dijo en su delirio.
-Estábamos juntos en esto- escuchó entre sollozos- no me dejes.

Casi juró notar el roce de los pétalos de su flor acariciando su mejilla en el último aliento de su cuerpo envenenado.


La ambulancia llegó a las 00:45 de aquella noche.
Solo esa flor fue a su despedida, para quedar enterrada a su lado.
Ellos dos no eran suficientes para luchar contra el suicidio de la sociedad.



"Nos estamos matando"-se sigue escuchando

domingo, 6 de noviembre de 2016

Séptimo cielo.

(Alguien dijo que los "ojalás" eran las palaras más hijas de puta que existían, justo después de los "peros", justo antes del escribir a los amores incorrectos. Esto va por ellos.) 



-Parece que vives en el séptimo cielo.
+ Es que es así.
-Pues no me gusta.
+Yo...lo siento, madre.
Joder.
Lo siento.
De verdad que lo siento.
No vuestra incomprensión, eso me es indiferente.

Siento que mi felicidad exprime cada uno de los temores que me corroían, que este el descanso que mi alma lleva buscando desde hace años. Que no, ya no tengo miedo, y el insomnio se curó con los sueños que delineaste en mi sonrisa. Que necesito sentir como cada centímetro de mi cuerpo se estremece con tu contacto, y expulsa mis dudas.
Ya no dudo. No soy Dudas, (¿Me explico?)

En caso de ser, soy contigo. Siendo así, soy real y libre.
Real para entregarme tal y como soy, sin precauciones ni máscaras, al juego de tus dedos por mis piernas, al juicio de tu mirada desviada al infinito que nos espera.
Libre para hacer de mi objetivo el romper las metas, hacerlas volar hacia esa Luna que me prometiste, esa de la que quieren que escape.

Siento y mucho, que soy más tuya, que de esa perfección a la que optaba.
Y me encanta. Así que lleváosla, no la quiero, no la necesito. Matadla y enterradla muy lejos de mí, que por su culpa he sobrevivido de más, y vivido de menos, pensado todo y sentido nada.

Repito: Nada.
Eso es lo que he tenido hasta ahora. Nada disfrazada de mentiras.
Y ahora, mentiras que disfrazan el todo que me haces sentir cada vez que me acaricias por el roto del pantalón, cada vez que te atreves a besarme en la frente, cada vez que posas tu brazo por encima de mi hombro y me apoyo en tu pecho.
Todo que crece más allá de las mariposas, de la imaginación, y de la aburrida monotonía. Más allá de lo socialmente establecido y su aburrimiento, más allá del enamoramiento pasajero y su resaca.

Y esta resaca emocional me está matando, lo juro. Necesito beber algo más que la locura que te oculta.
Joder, lo siento.
¿Qué coño puedo hacer para sentirlo y no pedirte? Si tú llegaste cantando...

-And, why can't we be lovers of the Moon?

+(because...
  you know...
  no...






 Bésame. Hoy y siempre)




 ...que a bailar te enseñaron mis pies.

martes, 9 de agosto de 2016

Políticamente incorrecta.

Perdóname si sueno vulgar, pero me muero por decírtelo. Quiero que lo sepas antes de que te vayas a dormir esta noche, que lo reflexiones con la almohada y las sábanas, que sientas como mis palabras se apoderan de tus sueños.
Chico, la verdad es que... te quiero, joder.
Con y sin la coma.
Todos los días, hasta que duela, sin tiempo, sin miedo, sin pelos  en tu lengua, a menos que sean los de mi coño, enredándose en el "..., fóllame" que gritan mis labios.
Los de abajo, que ya desean que empieces a jugar, que quieren probar tu baile, que mates a mis mariposas, que las ahogues en orgasmos, que me hagas libre.
...Ven, chico. 
Felicidades, tú eres mi elección, el que quiero que intente devorarme, que pruebe a ser el que me haga vibrar, que se atreva a destronar a  mi yo irresoluble. 
No, no te limites a mirarme desde lejos. No me quieras, no me pienses, no me sueñes, no me judges, no me expliques.
Solo ven.

Allí, entonces.
Ya.
Aquí, ahora.

Y viniste.
Y te subestimé.
Me sorprendió como tu lengua se atrevió a jugar con cualquier parte de mi cuerpo, como fuiste  capaz de leer cada una de mis respuestas a la perfección. Completaste mis reacciones con el roce suave de tus dedos, jugando con mi tanga y mi clítoris, perdiendo tus dedos por mi humedad, consiguiendo que te suplique que quiero más, que quiero todo. 
Desnudarte, notar el roce de tus abdominales contra mis pechos, mi tanga empapada por el suelo, tus boxers haciéndoles compañía, y yo cerrando los ojos al sentirte. 
Tu ritmo logró que mis piernas acabasen vibrando, que mis manos se cargaran de una electricidad que no se apagaba ni cambiando de postura, rindiéndome ante la realidad de que tú sí supiste bailarme, sabiendo que solo quedaban las múltiples contracciones de mi vientre en un placer que solo encuentro con tu cuerpo bajo el mío.

Y abrázame, pégame contra tu pecho desnudo, siente el sudor de nuestros cuerpos antes de que todo acabe un una suplica por mi parte, con ojos cerrados y mis manos en tu nuca.
Oh,

Dios...



Ni él pudo salvarme de tu cielo.