sábado, 16 de abril de 2016

I could really use a wish right now...

Siento no haberos hablado nunca de él, pero es que su perfecta situación entre la imposibilidad que me hacía sentir viva, y el calor de una posible amistad me hacían dudar sobre donde incluirlo. Supongo que pertenece a otra historia. El caso es que aparecimos de casualidad para acabar siendo personas que mutuamente comprendían que no era el momento, ni el lugar, ni la persona que nos merecíamos.
Que había demasiados problemas en el medio, y poca esperanza.
Éramos mutuos retos, mutuos imposibles, ninguno de los dos sabíamos quién estaba por encima, y siendo todo eso, contábamos con los dedos de una manos las conversaciones que habíamos tenido.
Pasamos la noche omitiendo que había algo entre nosotros, bailando con otros, dejando que la noche se acabara entre excesos. Sabiendo que los verdaderos amantes éramos nosotros, y no los cuerpos con los que nos acostábamos.

Y así hasta que el Sol casi amenazaba con salir, una mañana de Enero del 2016.
Yo estaba tan segura de que él no haría nada...no sé qué le hizo cambiar de idea esa noche, que le hizo reaccionar y separarse del grupo. Supongo que sería el alcohol, gracias amigo. El caso es que escuché sus pasos detrás de mí, y poco después sus manos estaban agarrando mi cintura y su voz en mi cuello.
-Helena…
- ¿Jaime? Qué raro…- le miré de reojo, sin parar mi paso.
Tardé poco en girarme, mirarle a los ojos, obligarle a hacerlo también, notar su pulso ya acelerado y su mano derecha acariciando mi rostro, mientras la izquierda no dejaba que me alejase. ¿Cuántas veces soñamos con romper esa distancia? Pero no; tenía claro que no sería yo la le fuese a besar, iba a dejar que fuese él. Si consideraba que merecía la pena, claro.

Muy extraña, la verdad. Demasiado. La manera en la que se aceleró mi corazón cuando decidió arriesgar.
-Te acompaño a casa- afirmó.

De camino, juegos, conversaciones idiotas, mi sonrisa perpetua, y la suya escondida.
Muy intensa, la manera en la que sus besos subieron el tono cuando era el momento preciso, apoyándome contra la pared del portal. Me encantó la manera de sentir que no era yo la que guiaba esa situación, que el inteligente era él, ya que había calculado hasta que punto quería llegar para dejarme con las ganas de no dejarle huir sin…

-¿Y si lo intentamos?- me dijo, tras separase ligeramente de mí, coger su pitillo y mirarme a los ojos.
-¿Intentarlo? ¿Salir juntos?
Asintió levemente y acarició mi rostro una vez más.
-Sí, ¿Por qué no? Igual funciona y, si no, no sé, siempre hay tiempo para cambiar de opinión -paró levemente- y que le follen a la cordura, yo quiero intentarlo contigo.

Probablemente fuese la excitación del momento, el poder de sus palabras, tan acertadas, o la presión de su cuerpo contra el mío. El caso es que era plenamente consciente de que con
nosotros como protagonistas, nunca sería correcto y aún así:
- Hagámoslo - le contesté.
“Bonito, no perfecto. Pero hagámoslo”- pensé para mí.
Sonrió satisfecho. Me dio un beso fugaz y se fue.

-Te hablaré mañana, pequeña.
-¿Pequeña?
Me guiñó un ojo.

sábado, 9 de abril de 2016

+18

Creado para un concurso, aquí os dejo...

"Jodida dopamina que desprendo al verte, a este paso acabarán por declararte ilegal"



domingo, 3 de abril de 2016

Horóscopo (2)


"La historia siempre se repite dos veces, la primera como tragedia, la segunda como farsa" 
Terminada la segunda, cuéntame una nueva.


Me olvidé de ti, Fuego.
Mi igual, de llama diferente. Que fácil fue convertirte en mi límite. Con tu ego, siempre rompiéndome los esquemas, haciéndome ver que solo era la diosa de un pueblo ateo.

Etéreo.

Como tú, Aire.
Subiendo al ring para bajar a Fuego, desmelenando la coherencia, convirtiendo en obsesión el dar  respuesta a si te guiaba la cabeza o el corazón.
Y si fueron los dos.
Dime en cual estoy.




Impredecibles. Esa era vuestra carta, vuestro jaque mate, la solución positiva a la ecuación de mi futuro.

Perdida esa carta, ya no hay juego.

Y, a pesar de todo, solo tu brisa me recuerda qué busco.
Y, a pesar de todo, siempre serás mi fuego.




domingo, 27 de marzo de 2016

Felicidades.

                                          Ellos están,
                                                                                                           tú eres.

Yo parezco,  y aunque supongo que seguiré cayendo en el estar, jamás fui.
Incoherente o no,


Si contigo no es el atributo, ser no tiene sentido.

viernes, 25 de marzo de 2016

Tan real

Y cierto, como que la duda implica negación.

miércoles, 23 de marzo de 2016

Horóscopo (1)

A pesar de haber ganado casi todas sus batallas, desde la lejanía, Aire soñaba con ser un rival decente para Fuego.
Lo cierto es que encima del rin, solo Aire podría convivir con Fuego sin quemarse. Solo él podría acercase a ella, atenuando sus llamas con su brisa, avivando los sueños que tenía por ganarle.

Allí, solo Fuego podría dejarle sin respiración, sudando para intentar controlar el ritmo de los latidos que ella le marcaba. Haciendo que el roce impulsivo de su piel le diese sentido a sus golpes por defenderse de un calor que le consume, cada vez que la ve acercándose.

Una pena...
Podríamos haber sido el arder de nuestros cuerpos al juntarse, el volar de las mentes al encontrarse en un cielo que crearíamos sin esforzarnos.
Lo sabes, ¿no?
Podríamos habernos ganado.
Pero tardé en apostar bien mis cartas, fomentando que te rindieses antes de tiempo,y dejases la verdad escrita en la huída. 

"Si quieres yo te cuento las cosas que te pasan,
cuando abres al amor dejando la cadena echada,
comprobarás que todas las cosas que no hacemos,
después son esas mismas cosas que echarás de menos.

Quiero follarte lento.
Mirándote a la cara, leer tu cuerpo en braille con las luces apagadas.
Quiero que entiendas esto"

sábado, 5 de marzo de 2016

Camino perdido.

"Y nada será tuyo salvo un ir hacia donde no hay donde"
Salvo la pérdida continua de metas, la desesperación de ver que es difícil seguir el camino que creías pautado. Camino errado en el que sigues buscando en "no" y sin saber cómo acercarte al "sí".
¿Y ahora?
Sin ir.
Esperando en el lugar de inicio.
Nada es tuyo.
Salvo la alegría incalculable de descubrir que perder el camino, implicó encontrarte.

Y, con suerte, quizás que él también lo haga.
Foto por: @katia_bl