lunes, 4 de enero de 2016

Inmadura.

Soy culpable.
Lo reconozco: me convertí en una amante del año 2016. De esas que no dicen "te quiero",que adoran jugar  sin apostar, de las que aman muchas noches y pocos días, que no prometen nada y eso dan. De las que perdieron el corazón y la esperanza demasiado pronto, que dieron 1007 oportunidades el amor, que decidieron apostar por Cupido y así perder(me). De las que entienden que no todos los verdaderos amores comparten sábanas y sudor, sino lágrimas y pensamientos.

Te pido perdón, chico.
Estaba tan ocupada intentando enterderme que no supe descifrar que tú eras un amante del 2008.
No sabía hasta que punto querrías entrar en este juego, no sabía que no entendías mis palabras cuando te decía que "soy el producto de un pasado que no supo cicatrizar, un presente inestable y un futuro de dudosa calidad."   No me di cuenta de que eres de esos que me esperaban en el portal,  aguantando hasta que aclarase mis ideas, de los que me abrazaban intentando recomponer un corazón que no le pertenecía, con la esperanza de que algún día fuese suyo. Lo siento, no sabía que aún podía ser el cielo de alguien, que alguien apostaría por mí, que para alguien yo era la historia imposible por la que perdían el sueño, y no únicamente un cuerpo bonito con el que pasar el tiempo.

Siento decirte que la vida es una gran hija de puta y no, no puedo, ni podré darte el cielo que esperas. Siendo estas las opciones, solo me queda ser clara : Adiós y gracias.

Resumen
Nombre: Dudas.
Estado: Esperando al nuevo Marzo; a que me encuentre en un segundo 2009.
Veredicto: Casi culpable.

martes, 29 de diciembre de 2015

Nada.

Somos nada.
 Pequeños seres indefensos en un mundo inmenso, humanos con mil defectos y pocas virtudes, que cometen el error de creerse únicos. Siempre entendí la teoría, sabía que yo solo podía optar a inclinar el futuro que el destino había elegido para mí. Pero, joder, moriría inclinándolo hacia mis sueños.
Juro que no quise rendirme nunca.
No me rendí de niña, cuando todos me dieron la espalda, cuando me dijeron que no llegaría a nada, que fracasaría y viviría siendo una pobre incompetente incapaz de manejar ningún tipo de situación. No me rendí cuando me dijeron que no valdría para ser lo que soy, que mi timidez y me vergüenza me obligarían a ser algo que no deseaba. No me rendí cuando eran los hechos los que me condicionaban y me arrastraban a un fracaso  que esquivé a duras penas.
Tampoco me rendí cuando el amor me obligó a ser una mera marioneta. No. Creeme que incluso entonces luché por mover ese puto destino hacia algo que mereciese la pena, en este caso, hacia mí misma y un nuevo inicio.

Superado todo ello, convertida en el orgullo de todos y la envidia de unos cuantos, me proclamé semidiosa. Cometí el error de olvidar el poder del destino y considerarme la única capaz de escribir la historia de mi vida.
Fui tan estúpida que creí que podría demostrarle al futuro que esa media sonrisa era por mí, que esos mensajes eran algo más que producto del aburrimiento, que era la cobardía lo que te separaba, que cuando nos sinceramos lo habíamos echo los dos. Pero no.
Tu sonrisa, mi incoherencia, mis indirectas, tus tonterías, tus mensajes estúpidos, mi menjillas sonrosadas. Nuestras palabras. Todo ello es nada.

Yo, Tozuda o Obstinada, soy nada.
Tú, tan Distinto como Oculto, eres nada.
Eso es una realidad.
Pero nosotros, TODO, es ¿Nada?

Si eso es así... que te follen destino, haz conmigo lo que quieras.

lunes, 14 de diciembre de 2015

Pero hagámoslo.

Sé que con nosotros como protagonistas, jamás será correcto.
Por eso te pido:

-Hagámoslo bonito, no perfecto.


domingo, 6 de diciembre de 2015

Fate has the last laugh.

Nuestra misión es desviarlo, inclinarlo o focalizarlo.
Intentar que no se note que, al final, el destino tiene la última palabra.

sábado, 21 de noviembre de 2015

Impaciente

El tiempo era su bien más preciado.
Por eso no entendía las ganas de esperar,
para soñar, bailar, hablar, abrazar, besar,
si podía añardir "te" en lo mencionado.

Pero "impaciente" no tenía significado,
cada vez que hacías al tiempo volar.

domingo, 15 de noviembre de 2015

Y final.

Te prometo que no entendí el último punto.
Entendí aquel que me presentaste oscilante, que cayó de tus labios tras larga una curva de dudas marcadas por tus palabras y actos contradictorios. Ese fui capaz de entenderlo. ¿Antes de perder(me)? No lo sé. 
Entendí también el que me marcaba el conjunto de pausas que formaban el que me recordabas de seguido:
Amanece. Bésame. Corre. Desnúdate. Éxtasis. Funciona. Grita. Habla. Intuición. Juzga. Karma. Lágrimas. Mañana. No. Otra. Puede. Quiero. Resiste. Siempre. Todo. Uxía. Vete. Whisky.  XXX.
YA.
Sin Z.
Lo entendí cuando me explicaste el otro punto.
El que nos separaba.
El que marcaba distancias.
Aunque hablando del tema.
Creo que eras tú quien no lo entendía ese punto...
Como los últimos que me planteaste, dejando caer algo que no te atrevías a  decir, forzándome a volver a ser la valiente que sacara tus palabras y les diese vida, vida que no llegaron a tener, porque se perdieron suspendidas.

Pero chico, por más que lo intento, no comprendo el último. El que colocaste sin sentido, si la historia simplemente había comenzado, aún estabamos en el nudo y tú pusiste punto

lunes, 2 de noviembre de 2015

So far, what do you want?

Quiero ganarte mil veces a cientos de juegos diferentes, perder decenas buscando una trampa justa, y que sean mis labios. Que me mates a cosquillas, y me resucites en tus brazos. Quiero que me conviertas, con locura, en la chica cuerda que te mantenga en el "hoy" pero no en el "mañana."

 Quiero caminar contigo, sin que me des la mano. 

  Quiero que dejes fluir, y que fluya. Quiero esconderme para encontrarte y finjir que no siento los latidos de mi corazón cuando te acercas. Quiero que me cuentes las historias de tus borracheras, que hablaste y bailaste con otras, y que la de tu derecha estaba muy buena. Quiero conocer a otros, bailar y hablar con ellos, decirte que el de la izquierda estaba muy bueno.
Quiero no tener ni temer "nada", saber que parte de "todo" se  encuentra con los ojos cerrados y mis manos acariciando tu nuca; pero que la otra se encuentra lejos de ti  y, sí.

Quiero disfrutar de esa parte


Quiero que me rompas las normas y las ganas contra la pared. Que me hagas sonrojarme, pero no de verguenza y chillar, pero no por tu ausencia.
¿Sin eufemismos? Que me hagas el amor por la mañana, con el café en la mesilla; a la tarde, buscando el dónde; o la noche, con unas copas de más. Quiero despertarme sin ti, pero con un mensaje que diga: "Hasta mañana, pequeña"


Contigo, pero sin ti. Conmigo, pero sin mí.
Así es como te quiero.